Imagina lo siguiente: estás en la playa recostada en una silla o tumbona viendo como las chicas en sus vacaciones salen a broncear sus juveniles cuerpos, mientras tú te quedas en las sombras con pareo que llega a los tobillos porque tienes unas arañas espantosas que recorren tus piernas del muslo a los pies.

No es algo que quieras pasar ¿verdad?, seguro ni siquiera pensarías en ir a la playa viéndote así. Yo tampoco, pero fue lo que me pasó. Al llegar me sentí segura de mi misma sin importarme el qué dirán.

Pero, solo fui una pobre ilusa. No pude soportar la presión social de no verme “aceptable” para el mundo. Claro, nadie me estaba viendo y seguro a nadie le iba a importar, pero no pude evitar sentirme de esa manera tan horrible.

Y eso fue solo parte de lo que me hacía sentir, pues físicamente podía sentir un ardor creciente en mis piernas luego de un día laboral. Podía sentir la incesante comezón que me provocaba estar sentada 6 horas al día en mi oficina.

Esa era mi vida, oculta siempre entre las sombras con pantalones SIEMPRE, aunque afuera estuviera a 35°C o más. Me sentía demasiado avergonzada para mostrarme al mundo.

¿Creerías que las varices son un riesgo a tu salud?

Honestamente yo no lo creía, mi única preocupación era no ser vista con esas cosas en mis piernas. Hasta que una amiga del trabajo me dijo: – ¿ya te revisaste esas varices? -, yo con mi cara de sorpresa no supe que decir.

Dijo – Lis, ya lo sé, yo también tenía esas horribles cosas en las piernas, pero mira nada más ahora -. No supe que decir pues no parecía que hubiera vivido con varices, pero me mostró fotos.

antes y después de las varices

Y me siguió contando directo al punto, que casi muere por una trombosis hace apenas un par de años atrás. Y todo causado por las horribles varices que se formaron en sus pantorrillas.

Suena de locos, pero a mí sí me dio miedo, sobre todo porque tenía enrojecimiento detrás de las piernas y demasiada comezón. Cosas que me platicó Silvia, son los síntomas previos a una trombosis.

Nunca había investigado tanto en mi vida

No iba a esperar a que este problema afectara mi salud así que me puse a investigar. Y prácticamente lo único que encontré fueron medicamentos para esto y medicamentos para aquello. Puras medicinas para las varices fue lo que encontré.

Más me decepcioné cuando al seguir buscando encontraba más de lo mismo. Pero recordé – oye, tienes a tu amiga Silvia, ¿por qué carajos no le preguntas directamente? -. O sea, era obvio así que acudí a ella.

Várices Nunca Más ¿Fue la cura?

No dudó en decirme todo y hasta su historia me contó. Me comentó que ella también había visto a un médico que solo le recomendó más descanso, caminar menos y tomar muuuuuchas pastillas.

Al principio parecía estar todo bien, pero el medicamento le comenzó a dar dolores punzantes más fuertes de lo que ya tenía. Le dio miedo y dejó el medicamento a solo 2 meses de comenzar el tratamiento.

Así que investigando en internet descubrió que existe algo llamado “remedios naturales”. Sinceramente yo no creo en nada de eso, pero me pidió que ese mismo día al llegar a mi casa hiciera una de estas dos cosas:

  • Aplicar unas gotas de vinagre de manzana en las manos, frotarlas ávidamente y aplicar el vinagre sobre las varices, dando un masaje como si fuera aceite corporal.
  • Remojar una gasa esterilizada en vinagre con manzana y dejarla aplicada sobre las varices durante varios minutos. Unos 10 minutos bastará. Quitas la gasa y así dejas sin limpiar.

Esto créelo o no, pero me ayudó con la hinchazón de las venas y esa extraña comezón que estaba teniendo cada ciertas horas. Fue casi instantáneo y eso definitivamente fue un abreojos en mi vida.

Me despertó del letargo en el cual me encontraba y le hice caso a Silvia para probar los consejos y todo el tratamiento de Várices Nunca Más. Del cual tengo que decirte un par de cosas.

¿Qué aprendes con Várices Nunca Más?

varices nunca mas

Para empezar, descubrí que este libro lo escribió una tal Estefanía Garret, honestamente jamás en mi vida la había escuchado mencionar y no era para más. No es una escritora o especialista en el medio.

Tranquila, no es especialista ni nada parecido porque es una mujer que vivió durante varios años, la carga que llevar varices en sus piernas y brazos. No puso en riesgo su vida, pero imagínate cargar sacos de 3 kilos en cada pierna durante varios años.

No es bonito y hace mucho daño a tu carga emocional. Pues te cansa mentalmente el estar pensando constantemente en el dolor y pesadez. Te cansa tanto que el humor te cambia y siempre estás de mal humor.

Son cosas que todas las mujeres y muchos hombres vivimos en algún momento de nuestras vidas. Por esta razón, Estefanía no es tan conocida, es su primer libro y es una guía-tratamiento para darle fin a las varices y arañas vasculares.

Pero lo que aprenderás, así como yo lo aprendí es:

  1. La ropa, aunque no lo parezca, nos hace más daño del que nos ayuda. Tal vez te veas muy bonita en pantalones ajustados, pero eso puede hacer algo mucho peor para tu salud.
  2. El tipo de calzado es vital saber cual usar. Cuando una mujer tiene varices, las piernas suelen hincharse mucho y es muy mala idea usar tacones. Así como otras cosas que aquí aprenderás.
  3. La principal causa de las varices es una mala circulación, por esto por lo que, con unos ejercicios básicos, puedes reactivar la circulación y mejorar la apariencia de las varices. Imagina que picas 3 tomates antes de meterlos en la licuadora, se licuan más fácil, el mismo principio aplica con los ejercicios.
  4. Si tienes varices, tienes mala digestión, el 90% de las mujeres del mundo con varices, ignoran este detalle y Estefanía lo explica a detalle.

Pero bueno no quiero alargarme más con esto. Hay cientos de cosas que puedes aprender con la guía Várices Nunca Más que si no te curan, podrás hacerlas desaparecer en un 99%.

¿Que logré YO con Várices Nunca Más?

Por fin luciendo la ropa que durante 5 años no pude ponerme…

Te voy a ser sincera, no soy una persona que crea mucho en cosas naturales, medicina holística y esas cosas místicas que, para mí, son una chorrada. Pero me dio miedo la idea de sufrir un problema como el de Silvia.

Y tampoco me dio mucha alegría comprar esos medicamentos tan caros que solo controlaban la situación y no la mejoraban. Así que dije, “vamos con todo, si se hace que se haga con ganas”.

Compré la guía a un precio aceptable y toda la información la absorbí como niña de kínder que aprende muchas cosas nuevas. Todo lo leí y todo lo puse en práctica inmediatamente después de leer el libro completo.

Debo decir la verdad y la primera semana me sentí decepcionada. No veía cambios, no veía nada que me ayudara, pero solo era la primera semana, incluso la medicina tradicional tarda unos días en hacer efecto, así que le di otra oportunidad y esperé.

Pasaron dos semanas y apenas vi cambios, no me ardían las varices como antes, pero ahí seguían. Pensé que tal vez no era para mi así que le comenté a Silvia y me dijo que así funciona.

Son cosas naturales, cambios de alimentación, ejercicio, el cuerpo se está reprogramando para deshacer las várices de forma natural DESDE ADENTRO. Solo pensé que tenía sentido lo que dijo y sobre todo cuando me dijo que a ella le tomó casi dos meses en ver como desaparecían las várices.

¡Por fin sucedió!

Así que me esperé y 5 semanas después sucedió lo inexplicable. Un lunes desperté a las 7 am como siempre, me preparé mi desayuno y me vestía como siempre. Cuando me puse mis pantalones, fue cuando me di cuenta.

SOLO ENTONCES pude darme cuenta, estaba tan acostumbrada a no prestarles atención que, por un segundo, mis ojos no entendían lo que pasaba. Mis pantorrillas estaban limpias, un poco descoloridas por la hinchazón, ¡¡¡PERO LAS VÁRICES HABÍAN DESAPARECIDO!!!

Amiga, no se cuanto tiempo llevas viviendo con várices, pero definitivamente es algo que te quita la sensación de ser bonita, de verte bien, sobre todo siendo tan joven. Digo porque toda mujer es joven, no me malentiendas 😉

Cómo sea, debo decirte qué, si tienes várices, es por puro gusto, porque la solución está justo aquí en este sitio, estás a unos clics de distancia de conocer el tratamiento natural que le puede dar fin a las várices y poder disfrutar de todo lo que te has privado.

  • Volver a usar faldas cortas que te hagan sentir hermosa.
  • Poder ir a la playa sin tener que ocultarte bajo las sombras.
  • Usar el calzado de tu elección sin miedo a sentirte toda hinchada.
  • Caminar, caminar y caminar sin darte cuenta porque ya no te cansará como antes.
  • Verte al espejo y sentirte hermosa porque han desaparecido esas horribles arañas que te hacían lucir una piel muy vieja.

¿En verdad no crees merecer verte hermosa? Date un gusto pequeño que te dará enormes alegrías a partir de hoy.

Conoce ya el poderoso tratamiento que me curó de las varices para siempre, haz clic aquí y comienza HOY